Francis Cabrel – Je´l aime a morir

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Como es obvio, el amor no es un sentimiento. Ser sentimental, ser emocional no es amar, porque el sentimentalismo y la emoción son simples sensaciones. Una persona religiosa que llora por Jesús o Krishna, por su gurú o por alguien más, simplemente es sentimental, emocional, se satisface con la sensación, lo cual es un proceso del pensamiento, y el pensamiento no es amor. El pensamiento es el resultado de la sensación, así una persona sentimental, emotiva, no puede conocer el amor. Y ¿acaso no somos emotivos y sentimentales? El sentimentalismo, el emocionalismo, sólo es una forma de auto-engrandecimiento. Es evidente que estar lleno de emociones no es amor, porque la persona sentimental puede ser cruel si sus sentimientos no son correspondidos, si sus sentimientos no tienen salida. Una persona emocional puede ser arrastrada hacia el odio, la guerra, la masacre. La persona sentimental, llena de lágrimas por su religión, sin duda, no siente amor. Jiddu Chrisnamurty

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La Isla de las Flores (Ilha das Flores)

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El cortometraje del brasilero Jorge Furtado La isla de las flores (1989) propone una visión del hambre y la injusticia social en América Latina, específicamente en su lugar de nacimiento, el estado de Río Grande del Sur. Con la sucesión casi mecánica de imágenes y definiciones, le pregunta al público por la libertad, por esa relación entre sujetos y condiciones materiales de vida: ¿Dónde está la obra del Hombre cuando prima el mercado? ¿Cómo pensar el mundo como un lugar justo cuando las lógicas parecen trocadas?

A partir de estas preguntas, me interesa mucho rastrear las fuentes de las imágenes que vemos: son pinturas de Bruegel y Miguel Ángel, dibujos de Da Vinci, registros de video sobre bombas atómicas o campos de concentración, fotografías de pirámides y columnas, gráficos de naturaleza y taxonomía. Esto me importa porque tal vez la crítica más profunda no es la pobreza ni las diferencias sociales exageradas sino aquellas formas que el hombre ha inventado para disfrazar/desplazar/distraer su miseria. Hablo de las ciencias, las artes, la burocracia, la geografía, la tecnología y más. Así, queda en la mente algo doloroso a causa de la estructura del corto: la terca repetición de una lógica de conceptos y relaciones de ideas sólo nos arroja a lo ilógico de la situación humana que, dado que es la misma hace tantos siglos, ya parece esencial y no accidental.