Canino (“Dogtooth”)

En 1973, Arturo Ripstein dirigió un film llamado El Castillo de la Pureza. La historia era la de una familia que vivía encerrada en una casa en medio de la ciudad sin ningún contacto con el exterior. No sé si el joven realizador griego Yorgos Lanthimos conoce esta película mexicana, aunque desde luego hay muchos puntos de contacto entre ambos trabajos. Pero lo que hace tan interesante y atractiva esta propuesta de una renacida cinematografía griega es precisamente lo que las distingue. Donde Ripstein mostraba lluvia y oscuridad, Yorgos muestra Sol, jardines, y piscinas; si en Ripstein domina el pesimismo y la filosofía, en Yorgos triunfa el humor surreal y la falta de pretensiones; lo que para Ripstein era represión, para el griego es… otra cosa. Lynch (la fiesta de aniversario), Buñuel (los paradójicos significados de las palabras le habrían divertido mucho), e incluso El Bosque, de M. Night Shyamalan (mantener aislada a la gente joven), no están demasiado lejos de la atmosfera de la película.
Rodada con una sencilla puesta en escena que sigue a los personajes dejando que la historia fluya en su absurda cotidianidad, Canino (la razón de este enigmático título solo se descubre viéndola) es, sin duda, una de las apuestas mas divertidas, insólitas y novedosas del cine europeo contemporáneo.
Nuria Vida (http://www.fotogramas.es/Peliculas/Canino/Critica)

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